jueves, 12 de enero de 2017

La alegría de la música con Las Tres Marías 

 
María Margarita, Magdalena y Gloria María Pavón 

Nadie es profeta en su propia tierra es la frase con la que coinciden Las Tres Marías, una agrupación vocal oriunda de la comunidad de Chalguayacu, cantón Pimampiro, provincia de Imbabura que comparten los sonidos tradicionales de su tierra y que por primera vez deleitarán a los cuencanos con su música.
Nunca pensaron llegar a tener tanto éxito, pues en su comunidad no eran valoradas. Iniciaron aprendiendo y creando cuentos, leyendas, coplas y versos relacionados con su cultura. El arte musical crecía desde su infancia cuando su padre, Luis Pavón, fundó la Banda Mocha.

Las Tres Marías crecieron envueltas de sonidos, principalmente de la bomba. Sin embargo, por más de 30 años, intentaron musicalizar sus cotidianidades y experiencias, acompañando sus voces con una guitarra, pero no sentían que era lo más adecuado.

Es hace ocho años que María Magdalena, Gloria María Piedad y María Margarita Pavón Jullos, incursionan en la interpretación vocal. Imitando a una trompeta, clarinete y bajo, acompañándose de percusión menor, bomba y huiro, Las Tres Marías le dan mayor sentido a los sonidos tradicionales del Valle del Chota.

 Inicio
Todo comenzó de casualidad. Gloria María, quien imita a la trompeta, tuvo la idea de hacer una banda, como las de Cotacachi y Mira, pero con la diferencia de que ellas utilizaban sus voces como instrumentos. Ella da la pauta y sus hermanas completan el conjunto de voces sonoras.

Iniciaron su carrera musical como Las Milencas, pues necesitaban un nombre para su primera presentación en Esmeraldas. Fue Linver Valencia, quien se enteró del arte vocal de las mujeres. Llegó a su casa y les pidió que le hicieran conocer su arte.

Ellas lo hicieron, con lo que el hombre quedó fascinado y las contrató para el Carnaval esmeraldeño. En aquel entonces les ofrecieron 400 dólares por cantar, cosa que no creían pues nunca cobraron por su arte hasta entonces.

 Creación
Gloria María da la pauta. A ella le sigue la bomba o bombo, a cargo de Diego Palacios, luego el bajo a cargo de María Magdalena, el clarinete imitado por María Margarita y el huiro ejecutado por Lizandro García. Con ello se completa la banda. No solo son creadoras de los sonidos, además, escriben las líricas. Estas hablan de las vivencias de su pueblo.

Contamos lo que pasa en Chalguayacu, lo que pasa en nuestro sector agregan.

 Nuestra huerta se llevó el río es un fragmento del tema La corrontilla, Matica de Matimbá, La Pava, La Sabaleta, son algunas de sus creaciones, que incluyen temas que aprendieron de su madre, Lucrecia Jullos.

 Aprecio
En distintas partes del país son reconocidas. Videos en Internet, televisión y sus conciertos son ovacionadas. Sin pensarlo, han recorrido varias ciudades del país e incluso Colombia.

Pero más que recibir ovaciones, ellas prefieren enseñar y dejar un legado y que su arte no desaparezca.  "No quiero llevar lo que tengo, quiero enseñar, no quiero irme con este arte... cuentos, adivinanzas, versos, quisiera enseñar" agregó Gloria María.

A María Magdalena el dolor en sus piernas no le permite trajinar ágilmente. Pero esto no es razón dejar de hacer lo que más le gusta: cantar. Este arte fluye por sus venas y la de su familia. Ahora  su hijo tiene su propio grupo musical y crea sus propios temas.

Tocan la hoja de naranja, el bajo que es una planta de El Valle del Chota, el bombo, platillo y el tambor.  Del Juncal para abajo nos reciben mejor que en nuestra propia tierra dice Magdalena, pues recién comienzan a valorarlas. (FCS) (F)


No hay comentarios.:

Publicar un comentario